El desvelo se abre en orden, como un archivo. Cinco cartas, y no cuentan lo que va a pasar: muestran lo que ya estaba guardado y por fin se puede mirar.

1.  Lo que no puedes seguir ignorando. Qué realidad, situación o aspecto de ti está pidiendo ser visto y ya no admite que sigas apartando la mirada.

2.  Lo que escondes. Lo que mantienes fuera de la vista, aunque sepas que está ahí. Puede ser algo que ocultas a otros o que te ocultas a ti mismo.

3.  Lo que callas. Qué palabra, decisión, emoción o verdad permanece sin decirse: aquello que sabes, sientes o necesitas expresar, y todavía guardas en silencio.

4.  Lo que está archivado. Lo que has guardado, apartado o encerrado en la memoria, en la historia, en la vida o en el pasado. Algo que dabas por cerrado y que, sin embargo, sigue teniendo información.

5.  Lo que finalmente se desvela. Qué verdad queda iluminada al juntar las cuatro anteriores.

Para practicarla: se colocan las cinco en orden y no se busca la respuesta de inmediato. Cada posición se lee como un archivo que se abre. Primero se observa qué aparece. Después se conectan y se pregunta qué estás preparado para ver ahora que antes no querías, o no podías, mirar. Si algo incomoda, no se tapa: ahí suele estar lo que merece otra mirada.