Galería de Nexoria

Un recorrido por las calles, las sombras y los rostros que dan cuerpo a los veintidós arquetipos. Instantáneas de asfalto donde cada mirada custodia un fragmento de la novela y una melodía esperando abrirse paso.


Asfalto bajo los pies.

La ciudad abierta de par en par.

Santi no tiene mapas ni certezas sobre lo que espera al otro lado.

Tampoco las necesita.

Para empezar a caminar, a veces solo hace falta el coraje de soltar el suelo.

El salto al vacío


El mejor truco de magia nunca ocurre en las manos, sino en la cabeza de quien mira con ganas de creer.

El cetro del asfalto

En lo alto del edificio Éter, la ambición y el talento se miran de frente.

Códigos, pantallas y la tentación constante de creerse los dueños del juego.

Abajo, las vidas reales no entienden de simulaciones.


Clara sabe esperar porque comprende que no todo lo que se oculta es mentira ni todo lo visible es real.

El lugar donde la memoria no se archiva: se custodia.


Dalia sabe que todo lo que merece la pena crecer necesita tiempo, cuidado y un lugar donde echar raíces.
Lo que nadie ve son las grietas bajo la tierra.

El poder no se demuestra imponiéndose, sino decidiendo qué estás dispuesto a sacrificar para conservarlo.

A veces, el perdón más difícil es el que uno lleva toda la vida esperando de sí mismo.