La tirada del espejo de obsidiana queda en eje vertical: se baja de la superficie a lo que el cristal devuelve. 

1.  La profundidad. Qué hay debajo de lo evidente. Qué aspecto de la situación necesita una mirada más honda.

2.  La sombra. Qué parte de ti estás evitando reconocer, aceptar o integrar.

3.  La protección. Qué utilizas para protegerte de aquello que has visto: una actitud, una excusa, un mecanismo, una forma de mantenerte a salvo.

4.  La verdad. Lo que puedes reconocer cuando dejas de mirar desde la superficie.

5.  La verdad incómoda. Qué te devuelve el espejo que quizá no querías encontrar, y que puede ser justo lo que necesitas comprender.

Para practicarla: se colocan las cinco y se miran primero como un conjunto. No se intenta corregir lo que muestran. El espejo de obsidiana no está para decirte lo que quieres ver, sino para ayudarte a mirar lo que normalmente apartas de tu vista.